jueves, 28 de noviembre de 2013

La primera impresión

Va a llegar un día en el cual, cuando me levante, no te voy a poder dar un beso antes de salir de la casa. Va a llegar un punto en que no va a tener sentido ir a comer al medio día exacto, ni levantarme temprano a desayunar los sábados. Cuando llegue el momento en que no me pregunten que quiero desayunar el domingo, los sentidos se me van a adormecer y simplemente ya no voy a sentir nada. A veces lo he pensado y me he dado cuenta que debe ser parecido a una pesadilla en la que sientes que estas despierta y lo que da miedo es que las cosas hayan cambiado.


A veces siento que me has preparado toda la vida para cuando llegue ese momento y a veces siento que me has acostumbrado a no estar sola y a sentirte siempre a mi lado. Sea cual sea el caso, siempre supe que iba a llegar este día, siempre supe que el horror, de lo que me espera fuera de la seguridad que me da la cercanía de tu presencia, iba a aparecer en algún momento. Lo único que quiero es no olvidarme de lo que se siente estar contigo, de lo que se siente no preocuparme por nada porque de todo te vas de ocupar tú. Quiero recordar lo que se siente ser una niña que no tiene la culpa de nada porque mi siempre estarás tu para defenderme de todos. Quiero recordar cuando ninguna de mis ideas fue tonta ni loca porque siempre había alguien que me apoyaba. Lo bueno es que aún estás conmigo y con todo mi ser te voy a amarrar a la tierra, me prometiste que no me ibas a dejar sola y te voy a obligar a cumplir tu promesa tanto tiempo como me den las fuerzas.